La semana pasada las placas tectónicas hicieron pasar un mal momento y un gran susto a nuestro país vecino, Chile, generando un terremoto de 8.4 grados en la escala de Richter, dejando como resultado más de 300 heridos, trece personas fallecidas, casas destruidas y una alerta de tsunami. Si somos conscientes de los resultados que nos deja los terremotos, ¿Estaremos preparados para afrontarlo?.La respuesta es no. Pero no es un "no sabemos qué hacer" o un "no nos han enseñado", es un "no nos hemos comprometido totalmente". Desde las escuelas (En el Perú y otros países), año tras año, se inculca a los niños y jóvenes cómo actuar frente a un desastre, pero una cosa es enseñar y otra cosa muy distinta es aprender. Los jóvenes aún no son conscientes de que esta práctica podría salvarles la vida.
Es una tradición que cada año todos los centros educativos, sin excepción alguna, participen de los simulacros de sismo para enseñar y cultivar conciencia, pero ¿esa enseñanza sólo debe ser inculcada en los colegios? "las buenas costumbres se aprenden en casa" lo dijo una vez mi abuela que paz descanse, pero lamentablemente en estos tiempos se está perdiendo la enseñanza familiar -y si se trata de participar los simulacros de sismo con mucha más razón- la mayoría de las familias no toman consciencia de los resultados que nos podría dejar un sismo de gran magnitud, algunos toman a juego los simulacros, mientras que otros simplemente no participan.Defensa Civil ha concentrado sus esfuerzos para que la población, a nivel nacional, se informe y conozca lo necesario sobre como actuar ante un desastre, sin embargo sus esfuerzos no dan muchos frutos. El echo de que aún no tengamos una educación sísmica sólida se debe, tal vez, a nuestra falta de interés más que alguna deficiencia de dicha brigada. El ciudadano peruano aún no considera necesario prevenir, sino lamentar.
El mundo necesita personas que se preparen para la furia de la naturaleza y que tomen consciencia al caso, pero si nosotros mismos no hacemos nada al respecto, ¿qué podemos esperar de los niños que recién toman consciencia?.
Es cierto que no es posible evitar o detener un desastre, pero podemos prevenir, así, cuando haya un terremoto, los daños y pérdidas (incluso las humanas) sean menores, para que el dolor, la incertidumbre y la necesidad no calen tanto. Ya que al final, después de la tormenta vendrá la calma. ¿Usted que opina?.
